En este vídeo podemos ver el comportamiento de una niña de 11 años aproximadamente que está jugando a "papás y mamás". Es un cortometraje bastante impactante, ya que hace una crítica al maltrato y la violencia de género, y cómo influye en los que están alrededor, especialmente en los más pequeños, que aprenden de lo cotidiano de cada día.
Los estudiantes de educación, como futuros docentes, debemos tener presente no sólo el comportamiento de los niños en el ámbito escolar, sino en el ámbito doméstico. Para ello es necesario estar en contacto con las familias, y asegurarnos de que todo va bien si sospechamos que alguno de los alumnos recibe o es testigo de violencia doméstica en su casa.
Desgraciadamente esta situación se sigue manteniendo en muchos hogares, lo que acaba repercutiendo en sus hijos (si los tienen), pues ellos al verlo creen que es así como hay que comportarse, y lo llevan a su vida diaria.
Los docentes deberíamos estar pendientes de los comportamientos de los niños, y si vemos que alguno se comporta de forma violenta y continuada con las chicas, presentan síntomas de violencia o incluso se le nota muy miedoso, deberíamos hablar con las familias e indagar en la situación familiar. Y si sospechamos que en esa casa se produce la violencia de género, llamar a los servicios sociales o la policía para que se encargue del asunto.
A partir de
lo visto en el vídeo se podría decir que, por mucho que a veces nos hagan creer
lo contrario, la escuela no está preparada para el respeto y la total
integración de estos niños aparentemente “distintos”.
A pesar de
todo, no sería correcto generalizar esto, ya que la mentalidad va cambiando
poco a poco con el paso de los años, y si es verdad que hasta hace poco la
reacción habría sido similar a la de los actores del corto, actualmente se
controlaría un poco mejor, especialmente restándole importancia al hecho y
evitando las burlas de los compañeros.
Para
mejorar este aspecto, la sociología nos brinda una serie de herramientas que
pueden resultar muy útiles en el aula de infantil. Una de ellas puede ser el rol
del docente, que se encuentra determinado por la posición que ocupa en la
estructura social. Como el docente es la figura ejemplar para los alumnos, debería
intentar mantener una actitud de tranquilidad y normalidad ante situaciones
como esta, para que el resto del alumnado no lo vea como algo raro o fuera de
lo normal, fomentando así el respeto a la igualdad y la integración.
En
cualquier caso, no es necesario escandalizarse ante un hecho como el mostrado
por el cortometraje, especialmente en esas edades, que es cuando comienza la
primera etapa de la socialización, en el que la familia juega un papel muy
importante y se genera un vínculo con las personas más cercanas al niño.
También comienza un proceso conocido como “control social”, en el que se nos imponen
unos límites y hay una prohibición continua y regulaciones. Este proceso no
debería ser tan estricto, ya que los niños hacen las cosas sin pensar,
probablemente porque quieren imitar a padres o hermanos, y no se le debería dar
tanta importancia, especialmente porque puede causar en los niño un etiquetaje
de por vida que puede acarrearle problemas emocionales y sociales.
En esta
canción, Serrat trata el tema de la familia y la educación de los hijos. Muestra
que los padres adoran a sus hijos, pero que en muchas ocasiones quieren
protegerlos tanto e impedir que sufran y lo pasen mal, que no dejan que se
equivoquen y aprendan por ellos mismos, de sus propios fallos.
Los niños
aprenden de todo lo que hacen sus padres, tanto lo bueno como lo malo; aprenden
el idioma, las costumbres, la religión, e incluso la forma de ser. Por eso hay
que tener mucho cuidado en no transmitirles aspectos negativos, pues se podría
comparar a los niños con una esponja; igual que ésta absorbe toda el agua, los
niños absorben todo lo que ven, oyen, etc.
Me gustaría
destacar la siguiente frase: “Nos
empeñamos en dirigir
sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación”. Esto me hace recordar el papel del
profesorado, pues aunque es cierto que los padres deben dirigir un poco la vida
de sus hijos, especialmente en los primeros años, luego deben dejarles libertad
para que ellos mismos elijan su camino y se vayan formando. En este aspecto es
fundamental el profesor, que no sólo debe de transmitirle conocimientos y
valores a los alumnos, sino que debería observarles y ayudarles a ver qué
deberían hacer, según sus gustos y capacidades.
En
conclusión, lo más apropiado para el correcto crecimiento de los niños sería
que la familia y el profesorado colaborasen para fomentar todas las capacidades
del niño, y procurar no transmitirle aspectos que puedan resultar negativos “a
largo plazo”, sino intentar que crezca de la forma más positiva posible.
I like to play es un spot publicitario de PlayStation. Forma parte de una campaña para fomentar los valores de la familia y que los padres jueguen con sus hijos, centrándose en unos objetivos concretos:
Desdramatizar el uso de los videojuegos infantiles.
Incentivar el uso de los juegos sociales en entornos familiares.
Apropiarse del concepto del juego en su sentido más lúdico y divertido.
Como bien dice en el vídeo, a los niños les gusta jugar en cualquier sitio, necesitan movimiento y espacios abiertos para jugar. Además, en muchos casos no necesitan nada material (ni muñecos, ni consolas, ni pelotas,...), sino que les gusta jugar con papá y mamá.
Esto es algo que en los últimos años se ha dejado de lado. Como los padres trabajan, generalmente cuando llegan a casa están muy cansados y no tienen ganas de jugar, por lo que les dejan jugando a las consolas para mantenerles tranquilos y sin que estén haciendo mucho ruido. Es un método erróneo, pues de esta forma no se les fomenta el desarrollo social, el juego creativo, etc.
Para un niño es más enriquecedor jugar con sus padres o con sus amigos, en el parque, en la piscina, en la calle,... Hay una gran variedad de sitios y juegos que les mantienen activos, pues necesitan moverse por los lugares y explorar, especialmente cuando son más pequeños.
En mi opinión la sociedad ha dado un gran salto de una generación a otra a nivel tecnológico, y avanza cada vez más deprisa. En la generación de nuestros padres no existían teléfonos móviles cuando estaban en primaria o secundaria, mientras que hoy en día es raro el niño que no tenga uno aun teniendo 7 años. En muchos casos los padres quieren darle a sus hijos lo que ellos no pudieron tener, en otros los padres se guían por la demanda de la sociedad, es decir, si ven que la mayor parte de los niños con la edad de su hijo tienen un móvil, le acabarán comprando uno.
Sinceramente, no veo lógico que un niño tan pequeño pueda manipular y tener acceso a tanta información sin un control, volviendo al ejemplo de los móviles, se les compra los de última generación con acceso sin límites a Internet. Esto provoca que no crezcan con unos valores adquiridos mediante el juego, sino que se pasan el tiempo enganchados a la red. Mientras que hace unos años era muy común ver a los niños de 10 años jugando en el parque, ahora es más común verlos hablando con el móvil y colgando fotos suyas en las redes sociales.
Para concluir, me gustaría que se reflexionara sobre cómo se están educando los niños rodeados de tanta tecnología; pues, aunque es muy beneficiosa en algunos aspectos, nos olvidamos de que lo mejor para los niños es el juego libre, en movimiento, en la calle, con otros niños, etc. Deberíamos centrarnos más en este aspecto tanto en la escuela como en la familia, ya que es en esta última donde en muchas ocasiones no se les presta la debida atención, cosa que es imprescindible.